Esto que ves SOY YO, ni más ni menos. Un pedazo de SER, un trozo de humanidad, un puñado de risas, una cuota de locura, un pedazo de dulzura. Esto que ves, soy yo. Una mujer a veces niña, a veces espacio, a veces infinito, a veces pasión, a veces libertad. Es todo lo que tengo, todo lo que soy; no es mucho pero es TODO. ¡Bienvenidos!

Filosofía aquí y ahora

El siguiente texto, es una transcripción literal de lo expuesto oralmente por José Pablo Feinmann en su programa de T.V "Filosofía aquí y ahora". Consta de varios capítulos, pero vale la pena leerlos y cultivarse un poco.
CAPÍTULO 1

¿Por qué hay algo y no más bien, nada?
¿Por qué un curso de Filosofía?
¿Por qué Filosofía aquí y ahora?
¿Cuáles son las preguntas de la Filosofía?
¿Qué hacemos con lo que hicieron de nosotros?

Crease o no éste es un programa de Filosofía por televisión. Éste programa tiene un nombre: Filosofía aquí y ahora.¿Por qué aquí y ahora? Bueno, en principio digamos, es aquí, es decir, es en la televisión argentina. Esto implica un grado de novedad muy grande. La novedad es lo que surge, lo inesperado, la novedad es lo que nadie espera y quizá lo que nadie esperaba es es que se hiciera filosofía por televisión.
Estamos aquí para responder preguntas fundamentales. Las preguntas de la Filosofía tienen ese carácter, es decir, son fundamentales porque remiten a las cuestiones esenciales de la condición humana.
La primera pregunta que nosotros vamos a formularnos, es una pregunta que se formula un filosofo alemán de nombre Martín Heidegger, en un libro de 1935, y la pregunta que hace, (que es como para quitarle el sueño a cualquiera, espero que no se los quite a ustedes, pero si se los quita mejor, porque van a sentir en carne viva qué es la Filosofía, digamos, la Filosofía es una disciplina que incomoda, que acorrala, que sofoca, que da enormes satisfacciónes pero que requiere también un trabajo intenso). La pregunta que hace Hidegger es: ¿Por qué hay ALGO y no más bien NADA?. Es una pregunta central, absoluta, definitiva, es la pregunta de las preguntas. Porque en realidad todos nosotros estamos acá, todos nosotros andamos en éste mundo. Yo estoy aquí, usted está ahí, pero por qué nos preguntamos ésto, por qué hay algo y no mas bien nada, porque bien puedo haber ocurrido que no hubiera nada, cosa que nosotros no podemos ni siquiera imaginar porque no podemos concebir la nada absoluta. Lo que sabemos es que hay algo. Está todo ésto, está la tierra, está el cielo, miramos, están las estrellas... y de ahí surgen las preguntas definitivas. ¿Saben por qué las preguntas son definitivas? Porque el ser humano, el ser humano es el único que se hace éstas preguntas. El ser humano, que es un ser imperfecto, en medio de un mundo y un universo perfectos, que es un ser finito, en medio de la temporalidad infinita del universo, que es un ser carenciado, en medio de la abundancia que lo rodea... Se siente a veces, muy pequeño ante tanta grandeza. Y al sentirse así, quizás afrontar ese sentimiento es la muestra más grande de su grandeza. Porque es cierto, Hegel lo decía: "La Tierra es un cascote que meramente gira alrededor del sol" y eso le quita o le entrega la pequeñez que es ante la inmensidad del universo, pero, dice Hegel, en éste cascote, que es la Tierra, en éste cascote que gira meramente alrededor del sol, hay un ser metafísico que se pregunta por el sentido del universo. Es decir, ese ser metafísico es el hombre. El hombre está en un cascote. El hombre es un ser pequeño, finito, mortal, lleno de angustia, lleno de miedo, destructivo, autodestructivo, pero tiene la grandeza de saber que muere y a pesar de eso quiere seguir viviendo. Y tiene la grandeza, además, de preguntarse por todo esto, por "la Totalidad", y la Totalidad es todo lo que hay. Y la pregunta por todo lo que hay la formula aquí, el hombre, el ser humano. Se pregunta por qué hay algo y no más bien nada. Esa pregunta hace a su grandeza y esa pregunta también lo llena de angustia, porque esa pregunta, en efecto, quizá no tenga respuesta. Este ser metafísico que se pregunta por el sentido del universo, quizá no llegue nunca a obtener esa respuesta.
No sé si ustedes recuerdan esa película de Woody Allen, donde Woody Allen chiquitito, no quería seguir llendo al colegio, porque él más o menos decía que nunca le iban a poder enseñarle todo lo que él necesitaba saber, porque el universo estaba en expansión. Y claro, si el universo está en constante expansión nunca vamos a poder saber todo lo que tenemos que saber porque nunca vamos a poder alcanzar la expansión del universo. Woody Allen, en éste sentido, es un filósofo, hace filosofía a su modo, hace filosofía desde las películas, desde el espectáculo. Hay una frase que dice Einstein, muy famosa que dice así: Dios no juega a los dados con el universo. Y Woody Allen dice: Sí, Dios no juega a los dados, juega a las escondidas. Es decir, la frase tiene una dramaticidad muy grande, que el cinematógrafo sueco, que acaba de morir, Ingmar Bergman, interpretó como "el silencio de dios". Cuando Woody Allen dice: Dios no juega a los dados con el universo, juega a las escondidas, lo que está diciendo es que dios está pavorosamente ausente de los terribles dolores que aquejan a los hombres.
¿Por qué hay Filosofía? ¿Por qué hay todo lo que hay? ¿Por qué hay Filosofía, por qué hay Arte, por qué hay Música, por qué hay Pintura, por qué hay todas las expresiónes a través de las cuales el hombre intenta inmortalizarse, trascenderse a sí mismo?
Todos esos intentos existen porque el hombre es un ser finito, porque el hombre muere. (Cuando digo "el hombre", digo "la mujer" también, ¿eh?, lo que pasa es que no hemos encontrado otra manera. Tendríamos que hacer una revolución y en lugar de "hombre" decir "mujer", pero estaríamos más o menos en lo mismo). El hombre es un ser finito. Sus días están contados y él tiene sin embargo hambre de inmortalidad. Nadie quiere morir... digamos, Shakespeare hubiera entregado Hamlet, Macbeth, Otelo, si le hubieran garantizado dos años más de vida. El hombre tiene pavor a la muerte y sin embargo, sabiendo que es un ser finito, se pregunta por la finitud, la afronta, no la niega...(muchos la niegan, ¿eh?, la droga, el sexismo, son montones de ceremonias para ocultar el hecho de saber que morimos, en cambio la Filosofía pone éste hecho por delante). El hombre es un ser finito, y porque es un ser finito es un ser que se angustia. Como el hombre se angustia, se angustia porque muere. Cuando la angustia le revela al hombre que su destino es la Nada, le aparece la idea de la Nada, y la idea de la Nada lo lleva a la idea de que él va a ser Nada durante mucho mucho tiempo. Cuando yo digo que la grandeza del hombre reside en que sabe que muere y sin embargo sigue viviendo...ésto está en la Filosofía pero también está en otras expresiones. No solamente la Filosofía plantea éstas cosas. La plantean las novelas, la plantean la pintura, la plantea la música... toda, toda partitura termina y cuando termina sentimos la angustia de aquello que se termina. Y hay libros, hay libros, por supuesto montones de libros escritos sobre ésto. Los libros de Filosofía se escriben para responder a cuestiones a veces muy estrictamente filosóficas, pero en el fondo de todos ellos está el intento del hombre por pensar su situación en éste mundo...Por eso ésto (el programa) se llama "Filosofía aquí y ahora", Aquí es donde hacemos Filosofía... no estamos en la Sorbona, no estamos en Friburgo, no estamos en la academia norteamericana. Estamos en la Argentina. Hacemos Filosofía aquí. Vamos a hacer filosofía como argentinos, inevitablemente, porque estamos situados. Nuestro pensamiento es un pensamiento situado. ...Y "Ahora", es porque, o la hacemos ahora o no sabemos si la vamos a hacer más adelante. Porque el hombre es un ser abierto a miles de posibilidades. Pero en todas esas posibilidades está la posibilidad de que muera, en consecuencia, sin urgencia, sin desesperación, pero tenemos que considerar que cada minuto es absolutamente precioso... que el "ahora" tiene una densidad ontológica, es decir, una densidad de "ser" en la cual tenemos que participar, en la cual tenemos que comprometernos... y que filosofar "aquí", en la Argentina, y "ahora", es necesario, porque éste país necesita pensar, éste país necesita salir de todo aquello que distrae a sus ciudadanos en medio de la pavada y de la estupidez. A ver si soy claro, y ésto quisiera decirlo claramente:
En la televisión se trabaja para estupidizar a las personas. En general en los medios de comunicación. Y ésto no pasa solo en la Argentina, pasa en todo el mundo. El poder a través de los medios de comunicación intenta colonizar la subjetividad de los sujetos. O sea, sujetar a los sujetos. Entonces ese señor que llega cansado a su casa, que trabajó todo el día, y llega y enciende la televisión... la televisión lo atrapa, lo atrapa con, digamos, el espectáculo infinito de la pavada, y la pavada le impide pensar su situación, le impide pensar que quizás el trabajo que está haciendo no le gusta, que quizá debería cambiar de trabajo, que quizá debería irse de su casa, o debería estar más en su casa, o debería amar más a su mujer, o debería amarla menos, o a sus hijos...o debería irse... yo que sé... al Congo Belga... a dónde sea, y escapar de todo, pero... O debería quizá darse cuenta que ese aparato que está ahí idiotizándolo está para eso, para idiotizarlo, entonces, el día que tome consciencia crítica de ésto, hace algo muy sencillo... lo apaga. Cuando un tipo apaga el televisor porque sabe que desde ahí le están quitando la libertad subjetiva que él merece tener... Ahí comienza su libertad.
Tenemos que preguntarnos por las preguntas de la Filosofía.
La Filosofía hace preguntas que no todos quieren preguntarse. Porque hace preguntas que en realidad, toda la existencia humana, el entero planeta en el que habitamos, está organizado para que el hombre no se haga esas preguntas. Por ejemplo, hay preguntas como: ¿Por qué es tan injusto el universo en que vivimos?, ¿Por qué hay hambre? ¿Por qué hay gente que tiene tanto y gente que tiene tan poco?... esas son determinadas preguntas, pero son preguntas filosóficas, y son preguntas que han nacido, digamos, de una determinada filosofía, por ejemplo la filosofía del querido cabezón barbado Karl Marx, que tenía una cabeza enorme y se le ocurrió preguntar un día ¿Por qué algunos tienen tanto y otros tan poco?... y escribió un enorme libro "El Capital" que bueno... ya entraremos en eso.
Ahora, las preguntas de la Filosofía, las fundamentales, son del siguiente tipo...porque, digamos, la hicieron los griegos. Los griegos se asombraron de estar en medio de tanta maravilla y dijeron: todo esto que hay y que yo veo, es Algo, pero es un Algo enorme. Y si en lugar de todo ésto no hubiera nada, si en lugar de esto no hubiera nada?... entonces esa pregunta surge del asombro.
Pero hay otra pregunta fundamental que inaugura la modernidad del capitalismo, y es la que hace René Descartes en 1637, en uno de los textos más bellos de la Historia de la Filosofía, "El discurso de método", que cualquiera lo puede comprar y lo puede leer en una hora o dos horas... Y la pregunta de Descartes no surge del asombro, surge de la duda, y vamos a ver cuánto tiene que ver con nosotros. Un día éste señor, Descartes, simplemente dijo: "Voy a dudar"... Miren, eso fué revolucionario. No hay nada más revolucionario que plantarse un día ante toda la realidad y decir: bueno, yo voy a dudar de todo ¿eh?, no me vendan más buzones, no quiero que me convenzan más. Yo voy a dudar de todo. ¿De qué dudó Descartes? Descartes dudó de toda la Teología Medioeval, dudó del Aristotélico Tomismo, dudó de las verdades Evangélicas, dudó de la Inquisición, dudó, en última instancia, de Dios. ¿Por qué dudó de Dios? Porque Descartes dijo: "voy a dudar de todo". Y cuando alguien dice voy a dudar de todo, tiene que dudar de Dios. Y Descartes estaba en 1637, lo habían quemado a Giordano Bruno, la inquisición ya había quemado a Giordano Bruno... Descartes estaba preocupado, por eso se fue a Holanda, que era un país en el que todavía se podía pensar con mayor libertad, de dónde vemos que el pensamiento requiere de la libertad para ejercerse. En Holanda, Descartes dice: voy a dudar de todo y después dice: pero de lo que no puedo dudar es de mi duda... y después dice: bueno, pero si yo dudo es porque pienso, porque mi duda surge de una actitud del pensamiento. Entonces dice: ¿de qué puedo no dudar? De mí pensamiento. Y saca la célebre formula "Pienso luego existo". Pero me interesa más que nos mantengamos en la cuestión de la duda. Cuando él dice "voy a dudar de todo", nosotros hoy deberíamos decir también "dudemos de todo". ¿Qué hizo Descartes? Descartes apagó el televisor de la teología medieval (ese era un televisor tremendo, además, si uno no veía esos programas, la inquisición lo quemaba, si uno no creía en lo que decía ese televisor la inquisición lo quemaba, le golpeaba la puerta a uno y ... a la hoguera.) Entonces Descartes tuvo el enorme coraje de afirmar su propia subjetividad. Esto es revolucionario en la Filosofía. Esto es lo que tiene de revolucionario la Filosofía, de contestatario, de nuevo... Ésto es lo que le puede cambiar la vida a usted. Descartes dijo: "Yo voy a dudar de todo y no les voy a creer más a todos aquellos que me dicen que tengo que creer en la verdad revelada de dios, que la iglesia es la encargada de bajarla a la tierra y de aplicarla a través de sus grandes inquisidores"... No, dijo Descartes: voy a dudar. Y al hacerlo apagó, entonces, ese televisor de la teología medioeval.
Qué tal si nosotros, qué tal si nosotros un día de éstos, digamos, estamos en casa, y estamos en casa como estamos habitualmente ¿NO? sentados ahí.. chuk, chuk, chuk, chuk... dale, dale, dale con el zapping de una cosa a la otra y no nos importa nada. ¿Qué vemos? vemos una catástrofe, vemos el hambre, vemos la tortura, vemos la guerra, vemos a las modelos, vemos todos los traseritos, por decirlo así, (en un programa de Filosofía uno dice trasero en lugar de culo), pero los vemos, así, abusivamente, nos tiran con todo eso, pasan de una cosa a la otra y quedamos... así, idiotizados, hasta que nos dormimos.
Entonces lo que hace Descartes,... bueno, basta con ésto. Tiro el control remoto al diablo y tac, apago el televisor... y empiezo a pensar. Estoy dudando de eso, yo estoy dudando de eso. Porque en relidad, todo ese vértigo creo que me lo están tratando de meter en mí, en mí consciencia. Y yo no quiero que mi consciencia sea el vértigo que me están vendiendo. Quiero que mi consciencia sea libre y piense mis problemas. Entonces comienzo a dudar. Yo voy a dudar de eso. Y cuando comienzo a dudar, comienzo a ser libre, libre. Porque solo una consciencia crítica es libre. No hay libertad si no está alimentada por la crítica. Y la crítica solo puede ser ejercida a partir de la autenticidad del sujeto crítico.
La grandeza de la libertad del hombre reside en muchas cosas. Reside en que, como dije, y tenemos que repasar: es finito en un mundo infinito, es imperfecto en un mundo perfecto, lo angustia su pequeñez, lo angustia la idea de la nada, lo angustia la idea del dolor, de la injusticia, y también, la grandeza del hombre todavía, todavía, todavía porque puede ser que ésto no sea para siempre, todavía puede radicar en que se revele contra lo que intentan hacer de él. Y quiero decir, y con ésto rendir homenaje a un gran filósofo Jean Paul Sartre, (que tenía un ojo que se le iba para un lado pero la inteligencia la tenía clara), Sartre tiene una frase que dice: "Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él". Para mí, ésta es una de las frases más fundamentales de toda la historia de la humanidad porque evidentemente desde que nacemos hacen de nosotros algo. Nosotros nacemos, y nos hablan. Nos meten una lengua. Nos hablan , nos hablan, nosotros recibimos como una esponja palabras, palabras, palabras. Cuándo empezamos a hablar ¿Qué decimos? Decimos las palabras que nos dijeron, es decir, no tenemos un lenguaje propio, creemos que dominamos una lengua y esa lengua nos domina a nosotros. Pero alguna vez vamos a tener que decir una palabra nueva. Alguna vez vamos a tener que decir una palabra que sea nuestra. Y esa va a ser nuestra Libertad.
Entonces, es cierto, está el lenguaje que nos condiciona, el entorno socio-político que nos condiciona, está el inconscinte que nos condiciona... es verdad, todo eso, todo lo que quieran... pero en algún momento, a partir de algún momento tenemos que ser responsables de nosotros mismos porque somos lo que elegimos ser. Entonces, binvenida la frase del maestro Jean Paul Sartre que dice: "Cada hombre es lo que hace con lo que hicieron de él".
Bien. Esta es la grandeza de la Filosofía. La grandeza de la Filosofía es entender éstas cosas, entender éstas porblemáticas, entender que ésto... en realidad ésto requiere coraje, porque la vida que alguien lleva es una vida que puede parecerle injusta, pero es mansa, es mansa porque se deja llevar: usted va al trabajo y se afeita, desayuna, usted va al trabajo, el jefe lo trata mal, pero no lo escupe por lo menos, sigue, almuerza al mediodía en algún lugar, corta y choca, porque son esos lugares donde usted corta y choca con los codos, come mala comida, pero despúes se toma un digestivo, bueno, después sale... hay problemas con el tránsito... y bueno, llega a su casa agotado pero bueno... nada grave lo acosó durante todo el día...saluda a su mujer... y se va a dormir tranquilo, y pasó otro día de mi vida. Sí pero pasó, pero No pasó. No pasó nada en su vida. Ese día no pasó nada en su vida.
O sea, usted la pasó bien. Usted no se amargó. Usted no se asustó. Usted no se angustió. Se deslizó a lo largo de ese día como... y bueno, como una especie de hoja en la tormenta del capitalismo del siglo veintiuno, que es el único sistema que está vigente.
Pero, cuánto más interesante hubiera sido si en ese día, de pronto, usted se para y dice: "Pero caramba!, qué vida de porquería estoy llevando. No puedo seguir viviendo así. Este empleo que tengo es terrible. Mi jefe me trata mal. A mi mujer no me la banco más. A mis hijos los quiero, pero me voy a separar y me los voy a llevar o sino se los dejo, pero... yo que sé, la verdad que no los quiero tanto o me resultan imbancanbles.¡Qué porquería es la televisión que veo! Es pura chatarra, es pura basura...además esas cosas redondas que muestran las mujeres todo el tiempo... ya estoy harto! ¿no tienen cara las mujeres?¿qué paso? ¿se les fue la cara a las mujeres? Antes las mujeres tenían labios, tenían ojos, ojos hermosísimos tenían... yo que sé, por ejemplo Greta Garbo, Michael Pfaiffer..que tienen unos ojos... No. Olvídese. No hay más. Las mujeres ahora tienen una sola cosa: culo. Y usted tiene que ver eso porque eso le están dando.
Entonces hay un momento en el que usted dice: "Bueno esto no va más". Pero a partir de ese momento ¡Ojo! Usted está solo. Usted está solo. Y eso se lo tiene que bancar. Se lo tiene que bancar y eso es una actitud filosófica. Pero es muy difícil, porque usted a partir de ahí, dejó de pertenecer a la manada y comienza a pertenecer a usted mismo. Y cuando usted comienza a pertenecer a usted mismo ya no tiene justificaciones, ya no puede distraerse. Tiene que elegir. Y usted va a ser el responsable de cada una de sus elecciónes.
Aunque muchas de las cosas que dije están extraídas del pensamiento de grandes filósofos, de todos modos, en nuetras próximas entregas o en nuestros próximos encuentros... si es que usted sintoniza el próximo programa... porque por ahí, usted se asustó tanto que dice:no, éste tipo me quiere despertar, me quiere cambiar la vida, yo estoy cómodo así, yo veo lo que hay que ver, hago lo que hay que hacer, como lo que hay que comer, me visto como hay que vestirse... yo estoy fenómeno así. Bueno no. No. Está bien... Pero "acá" eso no va. Acá eso... digamos, nosotros le vamos a plantear cuestiones peligrosas todo el tiempo. La filosofía es así.
Vamos a empezar a ver a determinados autores para a aprender a ver la Filosofía de estos autores. Vamos a partir de Descartes, de "el discurso del método", de 1637, después vamos tomar a Kant, después vamos a tomar a Hegel, después vamos a tomar a Marx, y vamos a tratarlos lo más seriamente que podamos.
Eee, y ahora... ahora vamos a irnos, porque como todo lo que llega... se va. Es una ley de la vida y es una ley del

desarrollo histórico y de la vida de cada uno de nosotros: Llegar y partir.






CAPÍTULO 2

Sacar la filosofía a la calle.
¿Sujetos sujetados?
¿Si la historia está en manos de Dios qué hacen los hombres?
¿En qué consiste la ruptura teologal con el pensamiento de Descartes?
Descartes ¿Un héroe del pensamiento?
Habíamos dicho en el programa anterior que la Filosofía tiene como surgimiento la condición finita del hombre. Que en realidad, si el hombre no fuera un ser finito..., es decir, "un ser finito" es una frase un poco, demasiado exquisita para decir que estira la pata, digámoslo más concreto: Se muere. El hombre se muere. Y es porque se muere que reflexiona, filosofa, hace todas las cosas que hace sobre este mundo.
Si en lugar de hombres fuéramos dioses no nos preocuparía las cosas que preocupan a la filosofía, porque los dioses no hacen filosofía, los dioses son dioses.. y bueno... o retozan en el Olimpo o les dictan las tablas de la ley a Moisés, bueno... o hacen cosas que ninguna de las cuales implica morirse...Pero el hombre sí. El hombre es un ser finito, y lo interesante de esto, para avanzar porque esto ya lo dijimos, es: ¿Qué pasaría si fuéramos inmortales?¿Qué pasaría si no nos muriéramos?
Hay un cuento, excelente de Borges (porque no todos los cuentos de Borges son buenos, pero este es bueno, bueno en serio) que se llama "El inmortal". "El inmortal" trata justamente de la historia de alguien que no va a morir jamás y se encuentra con Homero una vez, Homero que es inmortal. Entonces narra y dice: "Homero y yo nos separamos en las puertas del Tánger; creo que no nos dijimos adiós"... Bueno... porque dos inmortales no se pueden decir adiós. Dos inmortales, inevitablemente, en el largo de su inacabable vida, se van a volver a encontrar en algún momento. Nosotros decimos adiós, hasta luego, hasta pronto, que te vaya bien en ese viaje, ojalá vuelvas pronto... porque sabemos que cada partida puede tener un no retorno, puede no tener un retorno. Dos inmortales que se separan saben que en algún momento de sus vidas se van a volver a encontrar.
O sea, ¿Qué sacamos de ésto? Que el hombre es un ser patético, patético porque vive una situación patética: la de saber su finitud. Pero a la vez, es un ser precioso porque cada uno de los instantes de su vida vale infinitamente. El instante de la vida de un inmortal no vale nada porque ese instante va a ser repetido hasta la náusea, va a ser repetido hasta el infinito, en cambio, cada uno de los instantes de nuestra vida es único, es único porque es un camino hacia la muerte, es verdad, pero es también nuestra vida actual presente en la que estamos viviendo ahora, entonces, eso es lo que nos hace preciosos, preciosos, cada momento de nuestra vida es precioso. Eso es, digamos, lo que Borges básicamente plantea en ese cuento "El inmortal", y lo plantea muy bien y por supuesto con muy buena prosa porque Borges escribía muy bien.
Ahora, el pensamiento filosófico... es deseable que sea autónomo, autónomo. Y no solo el pensamiento filosófico... el suyo también, el mío también. En general, es conveniente, es recomendable que nuestro pensamiento sea autónomo, es decir, que sea nuestro, que no seamos pensados por el sistema (por darle éste nombre, así, en general a la cosa) Digamos, hay un enorme sistema que nos piensa, que piensa todo por nosotros entonces nos ahorra la terrible tarea de pensar. A ésto, Heidegger lo llama "vivir en estado de interpretado". Casi toda la gente de este mundo vive en "estado de interpretado". Les voy a dar un ejemplo de "estado de interpretado": La "ideología Taxi" (yo tomo muchos taxis, espero que no se enojen conmigo)... Generalmente uno sube al taxi y el taxista argentino tiene una característica muy peculiar, que es que uno sube y él le empieza a hablar (ésto es muy muy argentino) pero le empieza a hablar de lo que escucha por la radio, entonces a penas dice dos palabras uno ya sabe que radio escucha. Entonces uno puede decirle: "Mire, no siga hablando porque yo se que usted me va a decir esto, esto,esto y esto. ¡Ah!, dice el taxista, ¿cómo lo sabía?... Y, lo sé porque eso es lo que dicen en la radio que usted escucha, entonces usted no está diciendo sus ideas, está diciendo las ideas de la radio que escucha. Usted no está hablando, está siendo hablado. Usted no está pensando, está siendo pensado. Usted vive en "estado de interpretado". Sus ideas no son suyas. Lo que usted dice no le pertenece.
Entonces, ésta cuestión de vivir en "estado de interpretado", Heidegger la va a llamar: "La existencia inauténtica". La existencia inauténtica es ante todo aquella que es incapaz de dar cara a la finitud del hombre. La existencia inauténtica es aquella que vive en exterioridad. Vamos a dar dos, tres elementos de la existencia inauténtica: la avidez de novedades, por ejemplo, la gente vive devorada por la avidez de novedades, es decir, salta de una cosa a la otra... Qué hay de nuevo en literatura, qué hay de nuevo en ropa... por eso, digamos, la moda es un ejemplo total de la avidez de novedades, cambia constantemente, justamente para posibilitar y promover el consumo. La avidez de novedades. Después está también lo que hay que leer, lo que hay que ver, etc, etc. Todo esto tiene que ver con la existencia inauténtica. Es decir, son sujetos sujetados por el poder.
La Filosofía tiene como condición de posibilidad de dejar de lado a Dios, porque la Filosofía es un sistema de formular preguntas y de posibilitar algunas respuestas. Pero fundamentalmente, yo diría que la Filosofía es el arte de preguntar. En cambio Dios es el Ser que da todas las respuestas.
Durante el Medioevo los hombres no hicieron Filosofía porque la verdad les era revelada por Dios. Al serles revelada por Dios, no buscaban la verdad, bastaba creer en Dios. Bastaba creer en lo que Dios revelaba a través de los textos evangélicos para tener todas las respuestas. En realidad una situación bastante cómoda. Es decir, la vida era un páramo de lágrimas pero alguien había venido a sufrir y había redimido todos nuestros pecados y hay una promesa, que es la promesa divina, que vamos a llegar al reino de los cielos y ahí seremos todos eternos y felices. Este relato... este relato, por supuesto, paraliza a los seres humanos porque todo está resuelto. Todo está resuelto. No hay preguntas que hacer porque Dios las responde a todas. No hay orden histórico que transformar, porque este decurso histórico no es el importante, sino el que va a venir después, el del reino de los cielos.
Entonces, durante diez o trece siglos la Historia permaneció detenida. Permaneció detenida porque no son los hombres los que hacen la historia. Cuando los hombres se someten a la veracidad divina, al juicio divino, a la promesa divina, no toman la Historia entre sus manos. El que está haciendo la Historia es Dios. Es tan fuerte la figura de Dios y de sus representantes terrenos, es decir, la iglesia... que quedan históricamente paralizados. Si a eso le añadimos el poder terrenal, despiadado, de la inquisición, entonces, efectivamente los hombres trabajan, son labriegos y toda verdad es una verdad revelada por Dios. Y la duda que pueda tener cualquier hombre, la tiene que ir a decir en el confesionario. Entonces en el confesionario surge lo que Michele Foucault llama "El poder pastoral". El poder pastoral es uno de los poderes más despóticos que se han instalado en la tierra. El poder pastoral es el poder de los representantes de la iglesia en el confesionario. Es decir, ¿Qué hace alguien cuando va al confesionario? Le va a decir al cura, del cual, se somete en el confesionario... le va a decir lo que le pasa: "Padre, he pecado... o padre he hecho ésto o aquello... bla bla bla" Y el cura lo escucha y domina su subjetividad, la recibe. El otro le entrega su subjetividad al cura. El cura la recibe. Y le da dos o tres cosas, padrenuestros, etc. Y lo manda afuera.
Entonces, hay un poder pastoral, como dice Foucault, que se realiza a través de la confesión. Luego, va a decir Foucault, va a venir el poder pastoral del Estado. Va a ser el Estado Moderno el que a través de las ciencias, las prisiones, los manicomios, el psicoanálisis... va a representar ese poder pastoral. Ustedes observen lo interesante que dice Foucault, es que esa confesión que el hombre del medioevo le hacía al cura, es muy similar a la confesión que el paciente le hace al psicoanalista hoy en día. De modo que, el poder pastoral en el Estado moderno lo tienen las Instituciónes medicinales, psicoanalíticas, las cárceles, los manicomios... dónde se agrupa a la gente.
Por otro lado, descubrir América implica, escenifica, la decisión del hombre prometéico de ir a la conquista de los territorios nuevos. Es una empresa capitalista. Porque Colón va a América para expropiar América.
Entonces, cuando decimos que la conquista Española de América implicó la muerte de cincuenta millones de indígenas, tratemos de sacar esta cifra de la estadística y de pensarla como lo que realmente es: cada uno de esos cincuenta millones fue uno.
Hay una frase que sobre el holocausto judío dice: "No mataron seis millones de judíos. Mataron un judío y después lo mataron seis millones de veces más".
Entonces, esta conquista y este genocidio Americano del hombre capitalista.
Y como los Españoles eran algo lentos en esto, fueron aventajados por los piratas que robaban los galeones españoles que llevaban el oro y lo derivaban a Inglaterra que se hizo la Gran Nación de la burguesía industrial.
Ahora, bien. En 1637, Descartes pone al hombre en la centralidad. Desplaza a Dios. Dios ya no es el que está en la centralidad. Dios ya no es el centro, el que revela la verdad a los demás hombres. Ahora lo que es puesto en la centralidad de la explicación de la Historia humana es "El hombre".
El hombre, atención, en tanto Sujeto.
El hombre en tanto pensamiento.
El hombre en tanto subjetividad.
Lo que hace Descartes es decir con esa famosa frasecita "Pienso luego existo", "Cogito ergo sum"... Lo que está diciendo Descartes es que el sujeto capitalista, al cual él representa, se define por la subjetividad. Y que ahora es la subjetividad aquello que da fundamento a todo lo existente. La subjetividad es ahora el subiectum. El subiectum es aquello que subyace a todo lo que existe. Así como los griegos lo llamaban hipokeimenon, es decir, aquello que es como el basamento de todo lo existente...
Descartes al poner el pensamiento como base de todo decurso filosófico, histórico, etc, etc... Ahora es la subjetividad del hombre el punto de partida de todo razonamiento. Y con esto, entonces, nostotros tenemos nada menos que esta subjetividad, que no es cualquier subjetividad..., esto que yo estoy explicando, habitualmente no se explica de este modo. Habitualmente se dice que Descartes dijo: "Pienso luego existo", pero después vino Kant y dijo: "Las condiciones de posibilidad del sujeto son las misma que las del objeto..; que después vino Hegel y dijo: "La sustancia consiste en concebir a la sustancia como sujeto"... Es decir, ¿Qué hace esa gente? No hace Historia razonada de la Filosofía. Hace historias de los héroes del pensamiento, digamos: ...Descartes, pasamos a Kant, pasamos a Hegel, pasamos a Nietzsche...
Entonces todo esto es un gran movimiento.
Es decir: Colón descubre América, Copérnico, Giordano Bruno, Galileo y Descartes.
Y Descartes viene a decir: "Ya que hemos desafiado tanto en el campo astronómico"..., ...Ah, el poder de la iglesia... digamos la verdad: El hombre se está adueñando de la Historia. Cuando Descartes y el Renacimiento surgen, es que el hombre se está adueñando de la Historia.
Les voy a dar un ejemplo muy contundente:
Durante trece siglos en la Edad Media no pasó nada, o pasó poco.
"El discurso del método" es de 1637. Y en 1789 ocurre la gran Revolución burguesa, que es la Revolución Francesa. De 1637 a 1789 hay muy poco tiempo. Cuando Descartes escribe "El discurso del método", le está cortando la cabeza a Luis XVI. Porque ahí, es el hombre de la burguesía el que se pone en la centralidad y es el hombre de la burguesía capitalista el que comienza a hacer la Historia. Entonces cuando el hombre comienza a hacer la Historia, la Historia se dinamiza. Porque el hombre ya no está esperando que Dios haga la historia. La Historia la hace él. Entonces la Historia cobra un ritmo que antes no tenía. Porque antes era la etapa de la espera. Se esperaba el reino de los cielos. Ahora los hombres ya no esperan nada. Lo hacen todo ellos.
Decía que Descartes era un héroe del pensamiento. Y efectivamente lo es. Es un héroe del pensamiento del capitalismo burgués. Con Descartes surge la subjetividad capitalista. A algunos quizás les llame la atención que yo una a Descartes con el surgimiento de la subjetividad capitalista, pero es que la Filosofía es así. La Filosofía ocurre en medio de la Historia, en medio de las relaciónes de producción y en medio de las relaciónes sociales de producción. Descartes es un señor burgués que decide que la subjetividad de su clase social, la burguesía, es el elemento fundante de toda la realidad. Entonces Hegel, que también era un filósofo de la burguesía, lo llama "héroe del pensamiento" porque se ha atrevido a duduar de todo y sobre todo se ha atrevido a dejar a Dios como principio supremo.
Entonces, la cabeza de Luis XVI cuando cae, no es que sea Descartes quien le tiró la guillotina y la cabeza rodó... pero sí es el pensamiento de Descartes el que dió origen a ese proceso histórico que llevó a las turbulentas jornadas de la Reolución Francesa, la toma de la bastilla y el decapitamiento de Luis XVI.
Es muy interesante ver que el pensamiento de Descartes es subversivo.
En la Argentina esta palabra tiene un triste recuerdo, y en realidad cada vez que la decimos nos ponemos mal porque recordamos etapas muy muy negras de la Argentina, en las cuales ni por asomo este programa habría podido ser realizado. Es decir, todos los que hacemos este programa, en otra etapa de la Argentina, salíamos a la calle y no existíamos más después, o ya nos estaban esperando...
El pensamiento de Descartes fue subversivo porque cuestiona el orden instaurado de la teología medioeval, cuestiona el orden de la iglesia y cuestiona el orden de la inquisición. Por eso, Descartes, que quizás no era demasiado valiente, escribió "El discurso del método" en Holanda que era un país liberal, donde todavía se podía escribir y pensar... porque en realidad, un filósofo para pensar tiene que tener una cierta tranquilidad de espíritu. No se puede pensar y estar esperando que a uno lo vengan a buscar para decapitarlo o tirarlo por ahí... ese tipo de cosas. El pensamiento exige la libertad del contorno individual. Los regímenes autoritarios lo primero que hacen es establecer un dogma y prohibir el pensamiento libre. Eso ocurre tanto en la iglesia medioeval como ocurrió en el régimen soviético durante el Stalinismo. Se establece un dogma del partido y el que piensa fuera del dogma del partido es liquidado... Siberia.
Entonces, el pensamiento de Descartes es subversivo porque lo subversivo es lo que subvierte, es decir, lo que subvierte es que cambia, lleva a que una cosa se transforme en otra. Y el pensamiento de la burguesía capitalista que expresa Descartes, se expresa en la realidad a partir de la práxis de los revolucionarios franceses.
Hay cosas notables que influyen en la Historia. Una de las cosas que más decidió el ímpetu salvaje de la Revolución Francesa fue el pensamiento, por supuesto, de los ilustrados, el pensamiento de la ilustración, los que escribieron la Enciclopedia: Diderot, D'Alambert, Rousseau, Voltaire...
Pero hubo una frase, hubo una frase de María Antonieta que llenó de indignación y de fuerza revolucionaria a toda la población, al menos a las clases que pasaban hambre. Le preguntaron a esta reina, le dijeron, le informaron que el pueblo tenía hambre. Y célebremente, célebremente María Antonieta dijo: ¿Por qué tiene hambre el pueblo? Le dijeron: "Porque no tienen pan". Y ella respondió: "Bueno, que coman pasteles". Y este fue uno de los motivos que dinamitó la Revolución Francesa. Esa frase resultó intolerable para la plebe. Y la plebe a partir de esa injuria decide revelarse y la revolución se desata.
Como vemos, a veces basta un elemento de irritación para que una situación encuentre el desenlace histórico detrás del cual estaba.
O sea, trece siglos de la Edad Media no resuelven nada. Y la subjetividad del hombre capitalista de la modernidad se arroja en una historicidad desbocada que en poco más de un siglo produce un hecho trascendental como la Revolución Francesa.
La Revolución Francesa pone al hombre capitalista en la centralidad. Es la burguesía capitalista la que se adueña del poder.
La monarquía pertenece al pasado.
Una revolución consiste en poner en el centro de la Historia a la clase históricamente más moderna, más revolucionaria.
Entonces la actitud que va a tener el hombre capitalista es la actitud de hacer la Historia...
Como vamos a ver, y esto va a volver muy apasionante nuestro curso, el capitalismo va a generar su antagonista, que va a ser el proletariado. Y eso nos lo va a explicar el cabezón barbado Marx.
Ahora yo que sé. Me voy... Porque la Filosofía tiene que salir a la calle y ensuciarse un poco.