Esto que ves SOY YO, ni más ni menos. Un pedazo de SER, un trozo de humanidad, un puñado de risas, una cuota de locura, un pedazo de dulzura. Esto que ves, soy yo. Una mujer a veces niña, a veces espacio, a veces infinito, a veces pasión, a veces libertad. Es todo lo que tengo, todo lo que soy; no es mucho pero es TODO. ¡Bienvenidos!

Abogada

Para llegar a ser buen abogado debes tener en cuenta el llamado decálogo del abogado o mandamientos de abogado. Si quieres que te respeten y quieres estar orgulloso de una profesión tan noble como la abogacía debes cumplir los mandamientos oficiosos que están escritos desde hace años.
Son 10 y los puedes leer a continuación:
Estudia. El Derecho se está transformando de forma continua. Si no sigues sus pasos serás cada día peor abogado.
Piensa. El Derecho se aprende estudiando pero se ejerce pensando.
Trabaja. La abogacía es una ardua fatiga puesta al servicio de las causas justas.
Lucha. Debes luchar por el derecho, pero si en algún momentos ves que existe conflicto del derecho con la Justicia, siempre tienes que velar por los intereses de la Justicia.
Leal. Debes ser leal con tu cliente, al que no debes abandonar nunca a menos que entiendas que es indigno de tu servicio. Tienes que ser leal con el adversario, incluso cuando él sea desleal contigo, que lo será. Leal con el juez, que debe confiar en lo que tú le dices en los juicios. Intenta ser leal con todo el mundo y el resto del mundo será leal contigo.
Tolera. Tolera siempre la verdad de los demás de la misma forma que quieres que sea tolerada tu verdad.
Paciencia. En el derecho, el tiempo se venga de las cosas que se hacen sin él.
Ten Fe. Ten fe en el derecho, ya que es el mejor instrumento para la convivencia humana, en la Justicia como destino normal del derecho, en la paz como sustituto de la Justicia y más que nada debes tener fe en la Libertad, sin la cual no hay ninguna de las demás cosas.
Olvida. La abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras cargando tu alma de rencor, llegará un momento en que la vida será imposible para ti. Concluido el combate olvida tan pronto tu victoria, como tu derrota.
Ama tu profesión. Trata de considerar a la abogacía de tal manera, que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti, proponerle que sea abogado.